- ¿Por qué elegiste el rugby?
- El rugby es mi estilo de vida, desde chica fui a la cancha a ver partidos donde jugaban mis amigos. No sabía que existía el rugby femenino, hasta que lo encontré (risas). En la facultad empecé y luego llegué a Huarmi en Cardenales, donde tengo mis más grandes amigas. Me gusta jugar en todas las posiciones y mi fuerte es el tackle.
- ¿Cómo te preparás en lo físico?
- Con mucho entrenamiento y cuidado en las comidas. También es fundamental que me encuentro cursando el profesorado de educación física, lo que me permite estar siempre entrenada y en forma para poder darle lo mejor al equipo.
- ¿Qué consejo le darías a una mujer que no se anima a jugar al rugby?
- Que se sume a un club, que encontrará un estilo de vida incomparable, con un ambiente hermoso lleno de amistad y buena onda. El apoyo que te da el rugby en la vida es muy importante para salir de los momentos duros.
- ¿Cuáles son las expectativas a futuro?
- Seguir jugando al rugby y hacer amigas, viajar y conocer gente. Eso es lo más lindo del rugby.
Luciana se despidió y su perfume de mujer quedó impregnado en el aire cordobés. Dejó una sonrisa sincera y la promesa de que en cada tackle sacará la bravura gitana que lleva dentro.
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